50% de los consumidores a nivel mundial dice que invertirá más en eficiencia energética producto de la pandemia

Así lo determina un nuevo estudio de Accenture, empresa asociada de la AMDD, en el que fueron entrevistados más de mil 400 consumidores a nivel mundial.

El caso de Chile no es diferente: 80% busca ahorrar costos al momento de consumir y 70% se preocupa de adquirir productos y servicios amigables con el medio ambiente.

El ecosistema de energía está en un punto de inflexión, avanzando hacia un futuro descarbonizado. Entre los factores que impulsan este fenómeno se encuentran nuevos participantes al mercado, la evolución de las políticas y los modelos regulatorios, y el foco de los inversores en un futuro más ecológico. Además, en el corazón de esta transición está el consumidor de energía. Y este fenómeno se ha reforzado con la pandemia.

Así lo determina un nuevo estudio de Accenture. En la investigación, 60% de los consultados dijo que se ha vuelto más consciente del cambio climático y su impacto ambiental desde el inicio del COVID-19, mientras 50% de los afirma que es probable que invierta más en eficiencia energética hoy que antes de la pandemia.

Según explicó Ebenezer Oliveira, director de Industry X de Accenture Chile: “en el caso de Chile, la situación no es diferente y producto de la pandemia ha surgido un consumidor mucho más consciente. De acuerdo con un estudio reciente de Accenture entre 400 chilenos, 80% busca ahorrar costos al consumir y 70% se preocupa de adquirir productos y servicios amigables con el medio ambiente. En ese escenario, las compañías de energía ya están actuando. La mayor amenaza para su negocio no es solo la disrupción de la demanda y desaceleración de las ventas tradicionales de electricidad provocadas por la pandemia, sino que los cambios de gran alcance en el comportamiento de los consumidores y los drásticos cambios en las reglamentaciones climáticas. Los proveedores deben pasar de experimentar con programas piloto a implementaciones reales de ofertas de energía sustentable, rápidamente y a escala”.

De acuerdo con el estudio, el valor emergente que abarca la eficiencia energética, la gestión de la energía, la generación distribuida, el almacenamiento, eMobility, y la flexibilidad del lado de la demanda están madurando rápidamente.

Las compañías de energía pueden considerar varias jugadas estratégicas para capturar este valor. Para hacerlo, se requerirá una transición para optimizar un negocio de gran volumen y bajo margen hacia un negocio de alto margen y poco volumen con alto crecimiento.

Oliveira resaltó que “también deben abordar los determinantes clave de las experiencias de los clientes, tales como la confianza y la transparencia. Esencialmente, deben reimaginar el negocio, centrándose en los consumidores orientados a un propósito y adaptándose a los cambios regulatorios y del mercado, apalancándose en las tecnologías digitales. En el mercado chileno, la transparencia y confianza son elementos clave. De acuerdo con el estudio recién citado, los chilenos optan por marcas con propósito: 57% espera que las empresas sean transparentes sobre su forma de hacer negocios; 56% que tenga valores éticos y demuestre autenticidad en todo lo que hace”.

El difícil escenario

En la actualidad, las compañías de energía se enfrentan a un punto de inflexión. El crecimiento de la demanda es lento ya que el aumento de la electrificación del transporte y la calefacción se compensa con la adopción de medidas de eficiencia energética adoptadas por los consumidores, y los recursos de energía distribuidos a pequeña escala (DERs) como la energía solar, las bombas de calor inteligentes y el almacenamiento de baterías.

Las energías renovables también se implementan a un ritmo rápido, aumentando cada vez más la competencia e incluso superando a las fuentes tradicionales de generación en términos de precio. Y el COVID-19 ha puesto al descubierto la necesidad de que las empresas de energía aceleren esta transición, sobre todo ante la demanda de este consumidor más consciente.

En ese contexto, la tecnología surge como un facilitador invaluable, con interacciones digitales, experiencias digitales para los clientes, publicidad digital, ventas y servicios online, personalización y operaciones con clientes impulsadas por la inteligencia artificial, que generan importantes mejoras en el customer engagement así como reducciones de costos.

Oliveira explicó que “el COVID-19 aceleró el cambio. A corto plazo, impactó en soluciones a escala de los clientes. Esto nos permitió tener una vista previa de la transición energética de los próximos 10 años, por ejemplo, con una alta participación de las energías renovables variables en la red europea durante los confinamientos. La pandemia es una oportunidad para promulgar políticas de recuperación que aceleren la transición, y también sirve como catalizador para redefinir las ciudades y el transporte a medida que cambia la naturaleza del trabajo”.

El experto agregó que “pasar de las materias primas (electricidad y gas) al mundo de los productos y servicios de energía conectada crea una oportunidad única para renovar y reconvertir la marca de una empresa de energía y la experiencia de los clientes de manera diferencial, facilitando una transformación de la utility tradicional a un proveedor innovador y digital de servicios de energía”.

Las barreras

De acuerdo con el estudio de Accenture, los clientes se enfrentan a demasiadas opciones, una falta de información concreta con respecto a los costos y beneficios reales; insuficientes opciones de financiación e incertidumbre sobre el uso y la privacidad de los datos, todos factores que dificultan el compromiso con la transición energética. Más aún, en muchos casos existe una importante brecha entre las expectativas de los clientes y el desempeño de los proveedores de energía al proporcionar ofertas al cliente final. Y esa brecha está en aumento, a medida que aumentan las expectativas de los clientes y las apuestas por los niveles de servicio en todas las industrias.

Para enfrentar este escenario, los proveedores energéticos deben tomar en cuenta la oportunidad por tipo de cliente:

1.           Los clientes comerciales e industriales: Representan la cantidad más pequeña de cuentas, pero ofrecen los valores contractuales más grandes, generalmente superiores a US$ 588.000.

2.           Las Pymes: Ofrecen una oportunidad grande y diversa, con valores de acuerdos generalmente inferiores a US$588.000. Hasta ahora estos clientes han recibido menos atención que los otros segmentos debido a su requisito de contar con soluciones mayormente personalizadas.

3.           El segmento residencial: representan la mayor cantidad de cuentas, donde pueden proporcionar soluciones estandarizadas. Es clave incluir al cliente en la creación de productos y servicios.

El estudio de Accenture identifica 5 modelos con los que la industria energética puede generar valor:

1.           Eficiencia energética: Programas de modernización, servicios de mantenimiento de dispositivos, códigos de construcción revisados, estándares de electrodomésticos y sistemas de gestión inteligente.

2.           E-mobility: Abastecimiento de energía para vehículos eléctricos, carga en movimiento, carga en cualquier parte, carga en el hogar/carga de vehículos de flota y carga inteligente.

3.           Financiamiento alternativo: Modelos de alquiler/arrendamiento para activos con altos costos iniciales, oportunidades de “financiación ecológica” para infraestructura con emisión cero de carbono.

4.           Generación y almacenamiento: Recomendación e instalación de equipos, operaciones y mantenimiento, almacenamiento de energía y soluciones de energía para comunidades, como por ejemplo alquileres offsite.

5.           Flexibilidad del lado de la demanda: Tarifas según el tiempo de uso/tarifas flexibles/opciones de respuesta ante la demanda, precios dinámicos en mercados minoristas, electrodomésticos “inteligentes” y DER value stacking (compensación en base a la provisión de electricidad a la red). En el estudio de Accenture 55% de los consumidores indicó que estarían interesado en tarifas por tiempo de uso/tarifas flexibles/opciones de respuesta a la demanda tras la pandemia para aumentar los ahorros de costo, cambiando el consumo de electricidad vespertino a día/noche.

El rol de la tecnología

Ebenezer Oliveira explicó que “el negocio de los productos básicos se caracteriza por márgenes bajos, grandes volúmenes e intensa competencia en base al precio. Es fundamental lograr un bajo costo de servicio. Con el valor determinado por el volumen y la precisión de las transacciones al menor costo, se puede mejorar el customer engagement avanzado. La tecnología emergente que incluye automatización de procesos y aprendizaje automático podría potenciarse en el back office para llevar a cabo transacciones de rutina. En el front office, los agentes de IA; los asistentes virtuales y los canales digitales podrían ayudar a reducir el costo del servicio, mejorando la satisfacción del cliente. Este enfoque ayuda a las empresas a mejorar disminuir 40% los costos, aumentar un 40% las ventas digitales y un 25% la retención de los clientes”.

La fijación inteligente y diferencial de precios es una palanca de valor con importante potencial no aprovechado para las compañías de energía. Evolucionando más allá de los esquemas de precios estáticos, basados en reglas y únicos para todos, la fijación de precios inteligentes calcula los precios casi en tiempo real en base a variables que incluyen la demanda, la competencia y la disposición de pago de los clientes individuales usando algoritmos dinámicos. Su valor está en su capacidad de aumentar significativamente las ventas y los márgenes por precio a nivel óptimo para un cliente dado, con resultados típicos esperados respecto del aumento de ventas (10% al 20%); mejores márgenes (hasta 2 puntos porcentuales) y mayores ingresos (5% a 15%).

Un sólido ecosistema tecnológico y plataformas inteligentes pueden facilitar la ejecución de todos los modelos de negocios. En la infraestructura digital de la energía, podría ser útil considerar tres capas de arquitectura: el front end (relacionado con las interacciones con los clientes), el back end (focalizado en la gestión de los clientes, los mensajes con el mercado, la facturación y el pago), y la interacción con la tecnología de operaciones (gestión de dispositivos conectados en tiempo real).

El front end incluye el customer engagement, los canales (desde el teléfono y las apps móviles hasta los chatbots), la gestión del customer journey, la experiencia digital y los programas avanzados de customer analytics, que son fundamentales para operar muchos modelos de negocios. Aquí, los programas de analytics en particular suelen personalizarse según el segmento específico del mercado (residencial, comercial, industrial), y pueden posibilitar tanto la gestión de la experiencia (por ejemplo, para identificar oportunidades de cross-sell y upsell y facilitar el proceso de venta para los servicios de energía) como la optimización de la energía (por ejemplo, para optimizar más allá de las cargas en medidores y liberar oportunidades de consolidación de valor para los activos implementados).

En el back end, los modelos de negocios en evolución requieren la evolución de la lógica de negocios y el respaldo de sistemas de back end más flexibles. Además, las plataformas de tecnología operativa generan un amplio conjunto de nuevos productos y servicios, sustentando modelos de negocios para DERs y eMobility, que requieren no solo conectar y gestionar grandes conjuntos de dispositivos en campo, sino también operarlos en forma coordinada e “inteligente” usando algoritmos avanzados de energía para crear valor y reducir los gastos operativos.

Por otra parte, estamos avanzando hacia un entorno de datos cloud, en tiempo real e impulsados por la TI. El volumen y rango de los datos a los que tiene acceso un proveedor de energía está aumentando y es cada vez más diverso. La gestión y el gobierno de estos datos, así como los mecanismos innovadores para aprovecharlos, son fundamentales. A medida que aumentan las oportunidades para conectar diferentes conjuntos de datos y tecnología para crear valor, la interoperabilidad se convierte en algo cada vez más crítico y en la norma. Podemos considerar la interoperabilidad en términos de dos categorías: la interoperabilidad conectando dispositivos de campo y la interoperabilidad en términos de comunicarse con sistemas de terceros. Los enfoques tales como los datos desacoplados y la integración de API son la clave para convertir esto en realidad.

Ebenezer Oliveira concluyó que “para las compañías de energía, el punto de inflexión es ahora. La próxima década será tumultuosa, marcada por cambios drásticos en las preferencias de los clientes, la expansión de posibilidades que ofrece la tecnología digital, las reglamentaciones que cambian drásticamente y la necesidad de gestionar un sistema energético obligado a mantener el ritmo del cambio. El éxito en la transformación a una empresa de energía digital conectada estará determinado por la escala y la calidad de la ejecución, así como por los esfuerzos colectivos del ecosistema, y depende fundamentalmente de la colaboración. Sólo actuando y trabajando juntos tendremos el potencial de evolucionar con éxito y aprovechar la ola de cambio que traerá la próxima década”.

Aquí el estudio completo en inglés.

80% de los ejecutivos chilenos dice que revisará su propósito de negocio en los próximos 12 meses

Así lo determina la nueva versión del estudio Techvision de Accenture, empresa asociada de la AMDD, según el cual la pandemia ha tenido un importante impacto en la visión a futuro de las empresas a nivel mundial y local.

El COVID-19 ha tenido un importante impacto en todas las industrias y en la sociedad en su totalidad. La pandemia ha cambiado la forma en que trabajamos, consumimos, sociabilizamos, entre tantos otros factores.

En ese contexto, la nueva versión del estudio Techvision de Accenture, muestra que un 80% de los ejecutivos chilenos revisará su propósito de negocio en los próximos 12 meses, lo que está acorde al promedio mundial, que alcanza un 84%.

De acuerdo con el informe, en la región el nivel de revisión del propósito por parte de las empresas también es alto.

Entre los ejecutivos argentinos, 85% dijo que estará revisando su visión de negocio en los próximos 12 meses, mientras en Colombia el 73%, en México, el 78%, en Brasil el 79% y en Perú el 95%. 

En cuanto a las razones de esta revisión, entre las empresas consultadas a nivel global, la mayoría dijo que lo está haciendo como resultado de la pandemia (51%), 49% por revisiones regulares y 35% por un cambio en las prioridades de negocio.

Según explicó Gabriela Álvarez, directora ejecutiva de Accenture Interactive, “en el caso de Chile la situación es la misma que entre las empresas globales. La mayoría de las organizaciones chilenas está revisando su propósito porque la pandemia ha reforzado la importancia de la visión que mueve a las compañías. Producto de la crisis ha surgido un consumidor chileno mucho más consciente y las empresas saben que, para poder mantenerse competitivas, necesitan “reconquistar” a ese nuevo consumidor a través de valores compartidos”.

La experta agregó que “muestra de lo anterior es un estudio reciente que hicimos en Accenture entre 400 consumidores chilenos, donde pudimos observar que ellos eligen marcas que tengan un propósito y valores compartidos: 57% espera que las marcas sean transparentes sobre su forma de hacer negocios; 56% que traten bien a sus empleados; 56% que tenga valores éticos y demuestre autenticidad en todo lo que hace. Entonces, impulsar un propósito claro, interactuando de forma constante con los consumidores, es clave para que las empresas puedan mantenerse competitivas en el mercado cambiante que ha generado la pandemia”.

Estudio de Accenture identifica 5 mitos que surgieron sobre el consumidor producto de la pandemia

La pandemia ha tenido un impacto profundo y duradero en los consumidores. Un reciente estudio de Accenture, empresa asociada de la AMDD, muestra que el 95% de los consumidores están haciendo cambios significativos y duraderos en su forma de vivir, trabajar y comprar.

También ha provocado una recesión económica que está amplificando algunas de las tendencias de consumo que ya se daban antes de la aparición del virus.

En los primeros meses de crisis, algunos consumidores sintieron que tenían más dinero para gastar ya que estaban ahorrando lo que normalmente gastarían en salidas a comer, viajes, conciertos y otras experiencias. Sin embargo, la recesión llegó y, para muchos cambió esa confianza financiera: el 83% dice estar preocupado por el impacto de la COVID-19 en la economía.

Algunas personas aún mantienen la esperanza de que la vida -y el comportamiento del consumidor- vuelva pronto a ser como antes. Sin embargo, aunque varias tendencias actuales disminuirán un poco, no habrá una vuelta completa a lo que era antes de la pandemia. Los sentimientos, el gasto y el comportamiento de los consumidores seguirán cambiando. Para sobrevivir y competir en el futuro, muchas organizaciones tendrán que adaptarse a un nuevo mundo.

En ese contexto, un nuevo estudio de Accenture identificó 5 mitos que han surgido:

Mito 1: “Tenemos que enfocarnos sólo en las marcas económicas”

Aunque, producto de la pandemia, la preferencia de las personas por marcas económicas ha aumentado, todavía existe un mercado para los productos premium en todas las franjas de ingresos de los consumidores. A nivel global, 58% de los consumidores dice que está manteniendo o aumentando sus compras en marcas premium y 57% de ellos cuenta con ingresos bajos o medios.

Mito 2: “La pandemia ha aumentado la lealtad del consumidor”

Los consumidores están probando nuevas marcas, no hay que dar por sentada la lealtad. Los problemas de disponibilidad de productos al comienzo de la crisis, junto con las nuevas demandas de productos saludables, ecológicos y de origen local han llevado a muchos consumidores a probar marcas alternativas por primera vez. El 63% de las personas a nivel mundial afirma haber cambiado las marcas que compran, y las locales se benefician de la caída de las compras experimentada por las marcas globales.

Gabriela Álvarez, directora ejecutiva de Accenture Interactive, explicó que “la clave del éxito es comprender cómo evolucionan las necesidades, los deseos y los valores de los consumidores. Las empresas deben aprovechar la data para descubrir información sobre sus clientes que les ayuden a crear una fidelidad a través de experiencias atractivas e hiperrelevantes”.

Mito 3: “Con la vacuna, los consumidores consumirán fuera del hogar”

El uso de las personas de sus hogares como centro de entretenimiento y para sociabilizar no es temporal. De acuerdo con el estudio de Accenture, 67% de los consumidores planea hacer la mayor parte de sus actividades sociales desde su casa en los próximos meses. 

Álvarez resaltó que “muchas personas también disfrutan del tiempo en el hogar. Las nuevas ocasiones sociales han dado lugar a nuevas formas de conectar y crear con todo y con todos. Los consumidores exploran nuevas aficiones, así como oportunidades de entretenimiento y educación, y están aprendiendo que uno puede tener experiencias únicas -como asistir a una clase magistral o ver una película de estreno- desde la comodidad de su casa. Esto afectará profundamente a cómo el Retail atraerá a los consumidores en el futuro y el foco que darán a sus productos y recursos”.

Mito 4: “Trabajar desde la casa es igual que trabajar en la oficina”

Trabajar desde el hogar está cambiando nuestra forma de vivir. De acuerdo con el estudio de Accenture, 73% de las personas a nivel global disfruta el trabajo remoto y 35% planea hacerlo al menos una vez a la semana en el futuro. Las empresas deben tener en cuenta esos cambios al momento de innovar en productos y servicios.

Mito 5: “El repunte del ecommerce es pasajero”

Los consumidores seguirán comprando online, a tasas más altas que las que había pre pandemia. Las barreras históricas se han disuelto. Grandes grupos de consumidores que antes no realizaban transacciones en línea han probado comprar online en los últimos meses. Las personas que antes no querían comprar alimentos en línea lo han encontrado mejor de lo esperado. Y, ahora que la gente está en casa, el plazo de entrega es menos problemático. Como resultado, a fines de 2020, el uso del comercio electrónico era casi el doble de lo que fue en 2019. Y esta es una tendencia que sólo seguirá creciendo.

La directora ejecutiva de Accenture Interactive concluyó que “las empresas tendrán que repensar la experiencia general del consumidor, incluidas las rutas digitales al mercado. Es hora de que las industrias y las organizaciones trabajen como socios y no como adversarios, ya que puede ser un intercambio mutuamente beneficioso. En esta época de volatilidad, ha sido difícil para las empresas discernir entre la realidad y la ficción. Todo cambia muy rápido. Han surgido varios mitos, pero las organizaciones que se esfuerzan por comprender plenamente a sus consumidores y son data-driven pueden enfrentar mejor el futuro. El momento de avanzar es ahora”.

Accede al estudio completo -en inglés- aquí.

Industria de servicios públicos aumenta inversiones en ciberseguridad

Así lo determina un nuevo estudio de Accenture, empresa asociada de la AMDD, según el cual, a pesar de este aumento, las empresas utilities no están teniendo los resultados esperados.

Los ciberataques son cada vez más comunes y, producto de la pandemia, han tenido una importante alza en todas las industrias. Este es un escenario preocupante y puede tener un impacto masivo en las empresas de servicios públicos, así como en sus clientes, socios, empleados y en el balance final. 

Muchas empresas de utilities tienen dificultades para conciliar el nivel de sus inversiones en innovación en materia de seguridad cibernética con los resultados de la resiliencia cibernética de sus organizaciones. En ese contexto, Accenture Security encuestó a 4.644 ejecutivos para comprender hasta qué punto las organizaciones dan prioridad a la seguridad, cuán completos son sus planes en este ámbito y cómo se desempeñan sus inversiones.

Los ejecutivos encuestados representaron a compañías con ingresos anuales de mil millones de dólares o más, y pertenecieron a 24 industrias y 16 países de América del Norte y del Sur, Europa y Asia-Pacífico. De ellos, 217 fueron de empresas de servicios públicos. 

La primera conclusión del estudio fue que las inversiones en innovación de la ciberseguridad están creciendo: 94% de los ejecutivos de utilities gasta más del 20% de sus presupuestos de ciberseguridad en tecnologías avanzadas. Así también, las estrategias para detectar ataques básicos están teniendo resultados y la industria ha tenido una reducción de 27% en promedio en las violaciones de seguridad en el último año.

La mala noticia es que sólo el 55% del ecosistema de las compañías de utilities está protegido con programas de ciberseguridad, en momentos que el 56% de las violaciones proviene desde esas fuentes.

La otra mala noticia es que las estrategias de ciberseguridad no están dando los resultados esperados y sólo en 2019 fueron expuestos 500 mil registros de los clientes de empresas de servicios públicos.

La industria de utilitites reconoce este problema y 73% de los ejecutivos a nivel mundial dice estar de acuerdo con que mantenerse un paso adelante de los ciberatacantes es una batalla constante y que el costo es insostenible.

En ese escenario, de las empresas encuestadas en el estudio, sólo el 17% tuvo un alto rendimiento al hablar de ciberseguridad, en al menos tres de estas cuatro categorías: detener más ataques, encontrar y arreglar las brechas más rápido y reducir su impacto. 

Según explicó Claudio Ordóñez, líder de ciberseguridad de Accenture Chile, las empresas líderes se diferencian de las “rezagadas” “en que invierten para dar mayor velocidad a las operaciones, ya que priorizan moverse rápido porque valoran la rapidez con la que pueden detectar una brecha de seguridad, con la que pueden movilizar su respuesta y la rapidez con la que pueden hacer que las operaciones vuelvan a la normalidad. Los líderes también miden el éxito de su capacidad de recuperación -cuántos sistemas se han detenido y durante cuánto tiempo- y la precisión para buscar incidentes cibernéticos”.

El experto agregó que “las empresas líderes en ciberseguridad eligen tecnologías turbo. Utilizan las tecnologías que les ayudan a lograr sus principales medidas de éxito en materia de ciberseguridad aumentando la velocidad de detección, recuperación y respuesta, con inteligencia artificial (IA) y Orquestación de Seguridad, Automatización y Respuesta (SOAR). Utilizan tecnologías avanzadas para lograr otras medidas de éxito en materia de ciberseguridad como, por ejemplo, menos ataques exitosos (donde el cortafuegos de nueva generación ocupa el primer lugar), reducción del impacto de las infracciones (donde la IA ocupa el primer lugar) y reducción de los costos (donde SOAR ocupa el primer lugar)”.

Ordóñez destacó que “las empresas líderes también impulsan el valor de las nuevas inversiones y escalan más, porque las organizaciones que mejor escalan las inversiones en tecnología de seguridad son cuatro veces mejores que el resto en el descubrimiento y defensa de los ataques y en la protección de más activos clave en sus organizaciones. Así también, se entrenan más. Las organizaciones que mejor se entrenan son dos veces mejores que el resto en la defensa de los ataques, más rápidas en el descubrimiento y la reparación de las brechas y protegen más a su organización con su programa de ciberseguridad”.

El estudio también destaca que las organizaciones líderes mantienen las inversiones existentes. Centran más sus asignaciones presupuestarias en cuidar lo que ya tienen, en comparación con los no líderes que ponen más énfasis en el pilotaje y la ampliación de nuevas capacidades. De hecho, los «rezagados» tienden a repartir sus gastos de manera uniforme entre tres actividades básicas: el análisis y la experimentación de nuevas capacidades, la ampliación de nuevas capacidades y el mantenimiento de lo que ya tienen.

Claudio Ordóñez destacó que “los líderes son brillantes en lo básico. Las violaciones de los datos se producen cuando las organizaciones no consideran prácticas fundamentales de protección de datos. Con más de medio millón de registros expuestos para el 44% de los no líderes, en comparación con sólo el 15% de los líderes en el último año, ahora, más que nunca, es fundamental que se aseguren de que las protecciones fundamentales, de seguridad centrada en los datos, estén en su lugar. No sólo es lo correcto, sino también crítico si las organizaciones se toman en serio la protección de sus datos”.

El experto concluyó que “la resiliencia cibernética es alcanzable y replicable. Las empresas de servicios públicos y todas las industrias necesitan detener los ataques y mejorar su respuesta a los incidentes de seguridad, encontrar y arreglar las brechas más rápidamente y mantener el menor impacto al negocio. Al comprender y adoptar las lecciones aprendidas por las empresas líderes a nivel mundial, las organizaciones no sólo pueden asegurar el camino hacia la ciberresiliencia, sino que también pueden convertirse en líderes en ciberseguridad”.

Aquí el estudio completo, en inglés.