Opinión | Efecto Cristiano Ronaldo, ¿son relevantes los influenciadores?

Columna de opinión de Ariel Jeria, gerente general de Rompecabeza digital, empresa asociada de la AMDD.


El considerado como «desaire” que Cristiano Ronaldo,  estrella y capitán de la selección portuguesa, tuvo con Coca Cola en el marco de su participación en la Eurocopa, dio la vuelta al mundo.

No solo hizo que la mencionada marca – auspiciadora del evento – perdiera US $4 mil millones de dólares en la bolsa y bajara en 1.6% el valor de la compañía, sino que también generó una ola de memes, comentarios, análisis y la pregunta que todos nos hacemos: ¿qué tan real y palpable es el impacto de las acciones de los llamados influencers o celebridades en las personas?

La verdad es que el poder del influenciador hace tiempo trae consigo ciertos cuestionamientos, no solo desde el punto de vista de las marcas y su uso en determinadas campañas bajo cifras millonarias- ¿sabían que Cristiano Ronaldo percibe unos 47,8 millones de dólares de los post que promociona en Instagram, que cobra en promedio US$1 millón de dólares por post y que incluso recaudaría más que jugando en la Juventus, según un estudio realizado por la firma especializada en redes sociales Hopper HQ publicado en Buzz Bingo? –, sino también con el efecto de credibilidad que tienen en el público.

Hace un tiempo que se hablaba del poder del micro influenciador, como algo más poderoso o creíble que las celebridades, ya que a pesar de tener menos de 10.000 seguidores, su red es más cercana y por tanto accionable. Pero también es cierto que ninguno pudo o puede destronar a otro, pues se configuran como dos piezas complementarias para el rompecabeza de la venta publicitaria.

Y si bien Cristiano Ronaldo está hoy en la mira por una acción que trajo efectos secundarios para una marca, lo cierto es que no todo es negativo.

Por eso el marketing de los influenciadores en la era digital es tan valorado por las marcas. Son varios los casos registrados en los que este tipo de figuras han sido capaces de levantar una marca, agotar stock y al mismo tiempo construir su propio imperio. 

En ese sentido, las hermanas Kardashian tienen un trono que, si bien se remonta a décadas,  siguen manteniendo vigente. Solo miremos a la más pequeña del clan, Kylie Jenner, que además de ser mencionada en Forbes como una de las adolescentes con mayor fortuna en el mundo, basta con que solo use, muestre a lo lejos o mencione una prenda para que la misma se acabe en segundos.  

En diciembre pasado, Kylie posó vestida junto a su hija con un pijama de grinch, lo que género que los proveedores de Amazon vendieran todos los pijamas en cosa de días. Hace unos días la misma Kylie grabó un video que subió a  instagram stories en donde mostraba una máquina para hacer waffles de la reconocida caricatura “Minnie Mouse”, la que agotó el stock disponible en pocas horas. 

Por todo lo mencionado anteriormente, ya sea negativo o positivo, es indiscutible mencionar que una celebridad puede ser una estrategia muy efectiva a la hora de generar awareness y cierta reacción en las personas, pero solo el tiempo nos dirá si esta acción de Ronaldo quedará como una anécdota o bien este tema seguirá  generando más problemas a la marca de bebidas más famosa del planeta. 

Opinión | La gestión del talento en la era Covid-19: en busca del perfil Unicornio

Columna de opinión de Ariel Jeria, gerente general de Rompecabeza Digital, empresa asociada de la AMDD.


Es inevitable pensar que la crisis provocada por el Covid-19 no haya planteado nuevas perspectivas en el mundo laboral y en la gestión del talento.

Hoy existe un cambio cultural, nuevas formas de liderar, de buscar empleo e incluso de entender lo que significa el talento. Un proceso que ha sido apalancado con la transformación digital que hemos experimentado desde el comienzo de la pandemia y que a nivel profesional también nos ha impuesto desafíos y oportunidades de crear productos o servicios innovadores.

Es ahí cuando la gestión del talento se convierte en una piedra angular. ¿Cómo innovamos si nuestro capital humano mantiene un nivel de conocimiento estandarizado? ¿cómo nos destacamos del resto, si nuestros colaboradores no son capaces de expandir su aprendizaje a áreas incluso no relacionadas con su carrera?

Para ofrecer mayor valor a los clientes y gestionar mejor los riesgos es fundamental contar con un respaldo que nos convierta en personas más competitivas e innovadoras dentro del mercado. Pero no estamos hablando de cursos o certificaciones que promuevan o nos especializan en nuestra profesión, hablamos de aquellas que nos ayudan a ayudar a generar confianza y expandirnos.

Una tendencia al alza si consideramos un estudio reciente realizado por la consultora Adecco Professional en el que dice que el 58% de los profesionales cree que las empresas privilegian las habilidades blandas al momento de contratar.

¿Y qué es un perfil Unicornio? Quizás muchos se lo preguntan, incluso existe el planteamiento,¿somos unicornios?

Un perfil con estas características se distingue del resto porque es capaz de combinar habilidades técnicas y personales, por ejemplo: un diseñador que sabe manejar redes sociales como CM, pero que también al mismo tiempo tiene un emprendimiento de cerámica y toma cursos para perfeccionarse en esas habilidades manuales.

De eso se trata, de ser individuos que no se limitan y que tienen un hambre de aprendizaje constante, que no se definen por su “cartón” profesional, son flexibles, curiosos, tienen un pensamiento estratégico que les permite observar el panorama completo, son amables, respetuosos de la diversidad, suelen aplicar el pensamiento creativo inteligente y hacen que las cosas pasen.

En Rompecabeza siempre nos ha movido la búsqueda de este tipo de talentos, y ya en el 2019 implementamos el programa Digital IQ, con el fin de fomentar y destacar aquellas personas que motivadas por su inquietud buscan nuevos conocimientos que les permitan entregar un mejor servicio a los clientes y resolver los desafíos diarios con mejores herramientas.

Un programa que ya ha rendido sus frutos y que hoy tiene al 100% de nuestra agencia certificada, pero que además ha mutado acorde con los tiempos. Este 2021 se renovó con un nuevo perfil de certificaciones: la Certificación For Life, reconocimiento que valida y pondera todas aquellas certificaciones que respaldan y demuestran el interés de nuestros colaboradores por actividades más allá del trabajo.

Por ejemplo, certificaciones basadas en bitcoins, deportes, tecnología o cualquier disciplina que refleje interés por parte de la persona.

Con esta incorporación y ajustes a los rangos del programa Digital IQ que cuenta con 3 tipos de certificaciones: especialidad, unicornio y ForLife buscamos fomentar el aprendizaje y destacar a aquellas personas que buscan nuevas herramientas para mejorar su desempeño laboral y personal.

La invitación es clara, seguir explorando en la formación y búsqueda de nuevos talentos multidisciplinarios que nos permitan, hoy, estar a la altura y vanguardia que buscan nuestros clientes.

Opinión | Educación digital: cómo aprovechar el uso de la tecnología y conectividad

Columna de opinión de Ariel Jeria, gerente general de Rompecabeza digital, empresa asociada de la AMDD.


Si bien el 2020 fue todo un desafío para profesores, alumnos y padres tener que acostumbrarse a este sistema educativo a distancia, los expertos señalan que en este 2021 la forma de aprendizaje debería mejorar con la inclusión de tecnología tanto en las clases como en los materiales de apoyo. De hecho, el llamado a las instituciones educacionales es a mantener una parte del plan de estudios en la modalidad online, incluso después de que haya terminado la pandemia. 

En el pasado, las clases online consistían en un profesor que se grababa a sí mismo dando una lección y luego los estudiantes consumían el recurso con interacción asincrónica, en el mejor de los casos.

Hoy ese sistema está obsoleto, ya que el aprendizaje online rompió todos los límites de la creatividad, desarrollando un sistema educativo nunca antes visto. 

¿Cómo se puede aprovechar el uso de la tecnología en el aprendizaje? 

1: Usando los recursos educativos digitales

Internet entrega múltiples plataformas y herramientas para el aprendizaje online. Instrumentos como Google Classroom, Zoom o Teams permiten a los estudiantes tener experiencias educativas valiosas e interactivas.

El uso de herramientas tecnológicas motiva y hace que los jóvenes mantengan la atención más fácilmente, asimilando los contenidos con mayor rapidez. Además, la tecnología permite generar conocimiento de una forma que no es posible de modo presencial: los estudiantes van mucho más allá de la adquisición de conocimiento al sentarse a escuchar una clase; son capaces de desarrollar habilidades de trabajo en equipo de forma colaborativa, comunicación, iniciativa, ser autosuficientes y resolutivos. 

2: Creando recursos educativos interactivos

Videos, podcasts, power point dinámicos, juegos o ejercicios que capten la atención de los estudiantes.

Existen varios formatos que pueden ayudar tanto a los alumnos como a los profesores a llevar el aprendizaje a un siguiente nivel. De esta forma, los alumnos son capaces de adquirir las competencias digitales y audiovisuales necesarias para su futuro profesional y convertirse en creadores y no solo consumidores de la información.

Si antes aprendíamos a usar Power Point o Word en la universidad, hoy vemos a niños de 7 años ya aprendiendo a usarlos. 

3: Enseñando a investigar en fuentes confiables

Aprender a diferenciar entre información fidedigna de la falsa es más complejo de lo que parece. La instantaneidad de internet permite no sólo acceder a muchísima información, sino también a compartirla o subirla.

Las fake news son pan de cada día, y en muchas ocasiones puede llevar a errores a quienes buscan contenidos para resolver dudas. Los jóvenes deben saber encontrar recursos en bibliotecas de información confiables, accediendo a material de calidad y no utilizando información errónea que pueda perjudicar su aprendizaje.

Asimismo, es esencial distribuir las jornadas de clases y el material que se revisará en un determinado tiempo, ya que el cansancio mental y físico de estudiantes y profesores puede provocar que las interacciones y la concentración disminuyan.  

Para los jóvenes de hoy, la interacción online es parte de sus vidas casi como algo natural. La mayoría nació con internet en sus manos y sobrellevan la transformación digital a un ritmo más acelerado que las antiguas generaciones.

Si algo es seguro, es que la tecnología llegó para quedarse. El desafío está en saber manejar sus constantes cambios y aprovecharlos para mejorar los modelos de enseñanza-aprendizaje. 

Opinión | ClubHouse, un cambio de paradigma

Columna de opinión de Ariel Jeria, gerente general de Rompecabeza Digital, empresa asociada de la AMDD.


Si bien solemos medir la eficacia de una app o red social por su cantidad de usuarios que se conectan e interactúan, ClubHouse basa su reputación en la exclusividad, ya que sólo se puede ser parte de ella a través de una invitación de alguien que ya esté dentro.

Y si eso no fuera lo suficientemente exclusivo, la aplicación sólo está disponible para IOS (hasta el momento).

¿En qué consiste? Es una aplicación que se basa en el envío y escuchas de audios.

No hay texto, ni fotos ni videos, sólo audios, que muchos comparan como un podcast, pero en directo y con opción de opinar o responder de inmediato.

Es como entrar a un cuarto oscuro para sentarte a conversar y/o escuchar las historias y opiniones de tus amigos, conocidos o incluso de famosos, sobre un tema en particular.

Al igual que una reunión en vivo, todo lo dicho queda sólo en el recuerdo de quienes participaron de la cita. La app no deja registros de lo que sucede en una sala virtual. Aunque, claro, siempre hay alguien que puede hacer trampa. 

Por ejemplo, un usuario grabó una conversación de Elon Musk -fundador de Tesla y SpaceX- que alcanzó el límite de 5 mil personas, lo que impulsó a la aplicación a las listas de startups y despertó el interés de muchos, incluso de connotados empresarios y celebridades.

Clubhouse se lanzó en marzo de 2020 por los empresarios de Silicon Valley, Paul Davidson y Rohan Seth. En ese entonces contaba con mil 500 usuarios y tenía un valor de 100 millones de dólares. Hoy cuenta con 2 millones de usuarios y está valorada en mil millones de dólares

La aplicación está mostrando cambios no solo en la forma en que generamos contenido en redes sociales, sino también en el modo de interactuar online.

Facebook nos abrió las puertas a una nueva forma de comunicarnos y encontrarnos con quienes están lejos, Twitter abrió un espacio para opinar de los temas que nos interesan, Instagram nos da la chance de compartir momentos como si fuéramos fotógrafos profesionales, de manera simple y directa.

Clubhouse nos hace volver a la tradición oral, nos obliga a reflexionar y pensar nuestro mensaje para expresarlas sin poses, sin edición y de “frente” al interlocutor.

Pero “no todo lo que brilla es oro”: ya se presentaron las primeras desventajas en la plataforma.

Usuarios han denunciado a personas que llevaron a cabo discursos de odio y abuso verbal, por lo que como empresa, tuvieron que constituir pautas de moderación comunitaria. La idea es compartir opiniones y experiencias, no descalificar ni armar peleas como ocurre en otras apps.

Cada día son mas las celebridades internacionales interesadas en Clubhouse.

La aplicación ya cuenta con la presencia del humorista y actor Kevin Hart, el rapero Drake, el reconocido actor Ashton Kutcher y la comediante Tiffany Haddish. Incluso existe el rumor de que Oprah también es parte de esta numerosa lista de famosos.

Todo esto apunta a que la aplicación será un éxito a futuro. Y en su sitio web ya podemos leer que los fundadores cuentan con planes de expandir su alcance a todo el mundo, lo antes posible.