Catalina Morales, socia y directora ejecutiva de Agencia Road.
Basta con leer algunos feeds para notar que algo se está repitiendo: muchos escriben igual. Los mismos emojis y adjetivos, las mismas fórmulas, el mismo tono motivacional. La inteligencia artificial nos está ayudando a crear más rápido, sí, pero también nos está llevando, sin querer, a leernos casi todos iguales.
En un momento donde las marcas personales y corporativas buscan diferenciarse, la autenticidad se está perdiendo en frases genéricas que podrían haber sido escritas por cualquiera. Porque eso es, justamente, lo que pasa cuando dejamos que la IA no sólo nos ayude, sino que hable por nosotros.
No se trata de rechazar la tecnología, todo lo contrario: la IA puede ser una aliada de mucha confianza si la entendemos como lo que es: una herramienta. Pero no una voz. La voz sigue siendo tuya. La historia también. Lo que cambia es la forma de redactarla, ordenarla y ampliarla.
La clave está en saber integrar. En enseñarle a la herramienta quién eres, cómo hablas, qué valores te definen, qué tono te representa y, sobre todo, qué experiencia real hay detrás de cada palabra. El contenido con alma no se genera desde el vacío, sino desde los hechos. Desde tu manera de mirar el mundo, de liderar un equipo, de resolver un problema, de equivocarte y aprender.
La IA puede ayudarte a estructurar y a mejorar un texto, a proponer caminos y opciones, pero no puede reemplazar tu historia. Tampoco tu esencia, ni la forma única que tienes de sentir tu oficio. Por eso, quienes logren alinear su autenticidad con el uso inteligente de esta herramienta serán quienes realmente conecten con su audiencia.
Hoy, más que nunca, crear contenido con tu esencia es un acto intencional. Y en esa intención, hay una oportunidad enorme de diferenciarse: hablar como tú, no como todos.