Laura Flores, gerente general iProspect de Dentsu Chile.
Hace unos días llegaba a una reunión cuando viví una escena familiar: el guardia de seguridad del edificio amablemente me pidió mi RUT, nombre, empresa y motivo de la visita, mientras lo anotaba en un cuaderno abierto sobre el mesón. No pude evitar pensar en la cantidad de información sensible que se acumula en ese papel cada semana y en la vulnerabilidad de ese proceso tan cotidiano.
Esta pequeña anécdota refleja una realidad ineludible cuando entre en vigencia la nueva Ley de Protección de Datos Personales en Chile. La seguridad de la información es fundamentalmente un desafío cultural y humano.
Durante estos meses, desde nuestra vereda en iProspect, hemos identificado cuatro puntos clave que marcan la diferencia entre una adaptación exitosa y un dolor de cabeza organizacional:
El peligro de los silos internos
Si bien los abogados nos entregan el marco normativo indispensable, un proceso de datos aislado de la realidad comercial pierde sentido. Equipos de marketing, ventas, atención al cliente y otros que conviven a diario con el comportamiento del consumidor y la recolección de datos, tienen un rol protagónico para que el cumplimiento de la ley no termine destruyendo la experiencia del cliente ni la agilidad del negocio.
Un cambio cultural que nos involucra a todos
En una empresa, prácticamente todos trabajamos con datos en algún momento del día. Por eso, el esfuerzo no debe centrarse solo en capacitar a los directivos, sino en alfabetizar a toda la compañía. Una filtración o un mal manejo de datos casi nunca nace de una mala intención, sino de un hábito cotidiano mal ejecutado.
Trabajar con los partners correctos
Ninguna empresa puede resolver este ecosistema sola. Hoy más que nunca es vital aliarse con socios estratégicos, proveedores y agencias que compartan esta misma visión de responsabilidad y que operen bajo estándares éticos alineados. La cadena de confianza con el consumidor es tan fuerte como su eslabón más débil.
La tecnología como el gran habilitador
Lejos de ver la normativa como un freno, hoy contamos con herramientas de MarTech y automatización que nos permiten hacer las cosas mucho mejor. La tecnología nos ayuda a limpiar estructuras de información obsoletas, a trazar el origen de los datos y a crear flujos transparentes que, en lugar de distanciar al usuario, fortalecen su relación con la marca.




