Datos personales: la confianza también se mide

Camilo Tejo, head of commercial & client services de IBOPE.


Faltan pocos meses para que entre en vigencia la nueva Ley de Protección de Datos Personales en Chile. Este cambio representa una transformación cultural: pasar de entender los datos solo como un activo de gestión a tratarlos como una responsabilidad permanente frente a las personas, las empresas y el ecosistema en que operamos.

Una primera lección es que la protección de datos no se resuelve únicamente con documentos. Requiere gobierno interno, procesos claros, trazabilidad y equipos capaces de comprender qué información se recopila, con qué finalidad, bajo qué base y durante cuánto tiempo. En una economía cada vez más guiada por datos, esa disciplina deja de ser administrativa y pasa a ser estratégica.

La segunda lección es que privacidad e innovación no son conceptos opuestos. Mientras más robusta es la gestión de datos, mayor es la capacidad de generar análisis confiables, tomar mejores decisiones y desarrollar soluciones sostenibles en el tiempo.

Para la industria de medios, marketing y audiencias, el valor no está solo en acceder a información, sino en transformarla en conocimiento respetando estándares claros y consistentes.

La medición exige más integración, pero también más responsabilidad. Desde Ibope, una compañía de Fifty5Blue, soluciones como TechEdge y TGI refuerzan una idea clave: el valor no está en acumular datos, sino en convertirlos en decisiones confiables, con información estructurada, trazable y útil para marcas, medios y anunciantes.

Hemos aprendido que la confianza se construye con transparencia. Las personas esperan entender mejor cómo se usa su información y las empresas deben estar preparadas para responder de manera simple y responsable. La protección de datos no puede quedar escondida en contratos o políticas difíciles de leer; debe traducirse en prácticas comprensibles y verificables.

Cumplir la ley es el punto de partida. El verdadero desafío es instalar una cultura de datos responsable, donde tecnología, negocio y ética trabajen coordinadamente. Sin confianza no hay datos de calidad; y sin datos de calidad, no hay decisiones sólidas.