La Casa de Moneda de Chile se enfrentó a comienzos de 2024 a la necesidad imperativa de diversificar su portafolio y rejuvenecer su conexión con la ciudadanía.
En un entorno económico global marcado por la volatilidad, donde el precio del oro experimentó un alza cercana al 30%, se detectó la oportunidad estratégica de dejar de ser vistos únicamente como impresores de billetes para convertirse en facilitadores de inversión segura.
Se identificó un deseo latente en el público general por adquirir metales preciosos, el cual se veía frenado por el desconocimiento técnico y el temor ante posibles fraudes en el mercado informal.
Para abordar este desafío, se diseñó la Campaña Oro, una iniciativa centrada en el lanzamiento de los primeros mini lingotes de oro puro de 24 quilates en formatos de 1/10 y 1/4 de onza, respaldados por la certificación y custodia de la propia Casa de Moneda.
La estrategia apostó por un enfoque de comunicación 100% orgánico y basado en el valor de las relaciones públicas. La narrativa se articuló sobre una tríada conceptual: la confianza emanada del respaldo estatal, la oportunidad financiera dada por el contexto alcista del metal y una exclusividad táctica mediante una emisión piloto limitada a solo siete unidades, lo que generó un sentido de urgencia natural en el mercado.
La ejecución del plan, iniciada en enero de 2025, se dividió en etapas que incluyeron la construcción de un relato pedagógico y la activación de vocerías especializadas en los principales medios de comunicación masiva.
Tras la difusión del comunicado, el producto capturó la agenda de los noticieros más importantes del país, como TVN, Mega y Canal 13, instalando el concepto «Una decisión de oro» como un fenómeno noticioso.
Los resultados finales validaron la eficacia de una estrategia basada estrictamente en el earned media. El stock total se agotó en 12 horas desde la apertura de las ventas, dejando una extensa lista de espera de potenciales compradores y una audiencia alcanzada superior a los 5 millones de personas.
Además, la campaña logró posicionar a la Casa de Moneda de Chile como una entidad moderna, innovadora y confiable, consolidando un nuevo canal de negocios con una inversión publicitaria inexistente.





