Andrés Villanova, martech director de VML.
Lejos de desaparecer, el SEO sigue manteniendo su origen, pero también ha sabido adaptarse, impulsado por la forma en que las personas buscan información a través de diferentes IA.
Los usuarios ya no se limitan a escribir palabras claves en un buscador: hacen preguntas, exploran recomendaciones, comparan opciones y conversan con la inteligencia artificial. En este escenario, surge el concepto de GEO, que no reemplaza al SEO tradicional, sino que lo amplía.
Se enfoca en optimizar los contenidos para motores generativos que interpretan información para entregar respuestas directas. La clave está en crear contenido claro, profundo y confiable, capaz de ser entendido. Su optimización ya no pasa solo por keywords, sino por contexto, intención de búsqueda y valor real.
Además de estructurar la información y responder preguntas concretas, hay que demostrar expertise en el tema. La búsqueda va camino a ser más conversacional y menos lineal, pero el SEO sigue siendo fundamental: se debe adaptar a nuevas formas y a un público que quiere respuestas a sus búsquedas, no únicamente resultados.





