A menos de un año de que entre en vigencia la Ley 21.719, la conversación en la muchas empresas sigue estancada en la misma pregunta: ¿qué tan preparados estamos? El problema no es la falta de voluntad, sino la ausencia de un punto de partida claro. El camino habitual es lento, requiere de una comunicación fluida, un plan transversal a toda la empresa y es difícil comparar entre organizaciones los niveles de preparación y avance.
En iProspect, empresa socia de la AMDD, decidieron abordar ese vacío desde su vereda: la del marketing y la tecnología. Desarrollaron in-house una herramienta web que evalúa la preparación de una empresa frente a la nueva ley partiendo de su realidad concreta de datos, medios y tecnología. La compañía responde un cuestionario guiado de 26 preguntas y, por detrás, un motor de clasificación propio califica el riesgo en 9 dimensiones críticas: desde cookies y consentimiento hasta transferencias internacionales de datos.
Esto no es un chatbot ni un GPT personalizado. Es un sistema de reglas auditable y determinístico, donde las mismas respuestas entregan siempre el mismo resultado y cada nivel de riesgo se puede explicar línea por línea. El nivel global se define por el punto más expuesto, no por un promedio, porque en materia legal el riesgo lo marca el eslabón más débil.
Y hay un principio que no negociaron: la máquina propone, pero un especialista decide. El diagnóstico llega a su equipo, que lo valida junto al estudio Gazmuri y Compañía antes de conversar con el cliente y proponerle un plan de acción acorde a su realidad.
La herramienta ya está en producción, con empresas diagnosticadas, y les ha permitido mostrar brechas que muchas ni siquiera tenían consideradas.
En iProspect están convencidos de que la nueva ley no es solo un tema legal, es un cambio en cómo las marcas se relacionan con las personas. El dato dejó de ser un input que simplemente se tiene; hoy es un contrato basado en la voluntad. Se puede seguir segmentando y midiendo, pero con consentimiento, propósito y transparencia. Ahí hay una oportunidad para fortalecer la confianza, y prepararse a tiempo es también una ventaja competitiva.





