Tecnología sostenible: el rol de la diversidad en una innovación más humana y responsable

Columna de sostenibilidad por Carolina Pinheiro, directora de la AMDD y CEO de Inbrax.


Durante años, cuando hablamos de sostenibilidad en las empresas, el foco ha estado principalmente en el impacto ambiental: eficiencia energética, reducción de emisiones o economía circular.

Sin embargo, en un ecosistema cada vez más mediado por datos, automatización e inteligencia artificial, la sostenibilidad enfrenta un nuevo desafío: cómo diseñamos tecnologías que sean eficientes, pero también justas, confiables y humanas.

La tecnología no es neutra. Detrás de cada algoritmo, modelo predictivo o sistema automatizado existen decisiones humanas: qué datos se recogen, qué variables se priorizan, qué comportamientos se consideran relevantes y cuáles quedan fuera. Muchas veces, los problemas no aparecen en el código, sino en las preguntas que nadie hizo a tiempo. 

Cuando estos sistemas son diseñados por equipos homogéneos, el riesgo es evidente: sesgos amplificados, exclusiones no intencionadas y decisiones que impactan negativamente a personas, marcas y organizaciones. En este contexto, la diversidad deja de ser un tema cultural para convertirse en un factor clave de sostenibilidad tecnológica.

Equipos diversos en género, edad, origen cultural, formación y experiencia, por ejemplo, aportan más puntos de vista, detectan riesgos que otros no ven y enriquecen la toma de decisiones. En términos prácticos, esto se traduce en mejores datos, modelos y resultados. 

La diversidad actúa como una capa de control ético y estratégico que permite anticipar impactos, reducir errores y fortalecer la confianza en la tecnología que desarrollamos y utilizamos. En marketing y en gestión de datos, esto es especialmente relevante. 

Sistemas de segmentación, personalización o automatización construidos sin diversidad pueden reproducir estereotipos, excluir audiencias o generar decisiones que afectan la reputación de las marcas.

En cambio, cuando la diversidad está integrada desde el diseño, la tecnología se vuelve más precisa, más empática y, paradójicamente, más eficiente y sostenible en el largo plazo.

La sostenibilidad debe incorporar una mirada humana, donde la tecnología contribuya al bienestar, la inclusión y la confianza de las personas. No hay innovación verdaderamente sostenible si erosiona la relación entre marcas, consumidores y sociedad

Las organizaciones que entienden este cambio integran la diversidad en sus equipos, en sus procesos de toma de decisiones y en la forma en que evalúan riesgos e impactos. No como un gesto simbólico, sino como una estrategia de negocio alineada con el futuro.

En un escenario donde la tecnología avanza más rápido que la regulación, la diversidad se convierte en una brújula. Una que nos permite innovar con responsabilidad, generar valor sostenible y construir confianza. Porque el futuro del marketing, de los datos y de la tecnología no será sostenible si no es, antes que todo, profundamente humano.