Editorial por Alejandro García, vicepresidente de la AMDD, y gerente general de Dentsu Chile.
Esta edición explora cómo la IA generativa cierra la brecha entre información y ejecución. Ya no es solamente una herramienta incremental: es el motor que impulsa la transformación.
Hemos dejado atrás la era de la acumulación pasiva de datos para entrar de lleno en la era de la síntesis y la acción inmediata. El valor ya no reside sólo en saber qué ocurrió, sino que ahora podemos predecir comportamientos y escalar en tiempo real.
Según el informe 2025 CMO Report de Dentsu, más del 30% de los líderes de marketing utilizan la IA diariamente. Sin embargo, el informe revela una paradoja fascinante: mientras se abraza la IA para escalar contenido y aumentar la eficiencia, la necesidad de humanidad se intensifica.
El impacto más profundo de esta revolución es cómo potencia de forma exponencial nuestras capacidades, casi como si la IA fuera un exoesqueleto cognitivo. Al absorber la carga del análisis predictivo, la producción y la optimización continua, la tecnología no reemplaza el criterio humano, lo libera y lo hace más valioso.
Esta visión es compartida por la industria. Un contundente 87% de los CMO encuestados coincide en que la estrategia moderna requerirá más creatividad, empatía y humanidad. El 78% afirma que la IA generativa nunca reemplazará la imaginación humana, un sentimiento que ha crecido 13% desde el año 2024.
Este es el núcleo de la transformación: la inteligencia aumentada. La tecnología se encarga de la complejidad operativa, permitiendo a los profesionales evolucionar desde ejecutores tácticos a estrategas enfocados en lo intrínsecamente humano: la innovación disruptiva, la ética y la construcción de conexiones emocionales.
Es esta simbiosis la que está empujando los límites conocidos de nuestra disciplina, pero también introduce nuevos riesgos. Mientras que el 71% de los CMO sabe que deben “ganar con el algoritmo” para ser visibles, un preocupante 79% teme que la optimización excesiva genere un “mar de uniformidad” (sea of sameness).
Quienes tomen la delantera en este nuevo desafío no serán solamente los que tienen la mejor tecnología, sino quienes logren la mejor integración entre la capacidad analítica de la máquina y la visión estratégica humana, utilizando la creatividad para diferenciarse en un entorno algorítmico. Y llegamos a esta nueva frontera, donde la información es acción y los resultados son la consecuencia de una inteligencia verdaderamente aumentada.





